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Testimonio AVANCE #2

Anónimo

Etapa/Principio: Dios restaura en medio del dolor

“Dios sigue escribiendo la historia incluso cuando los capítulos anteriores parecen irreparables.”

Hubo una etapa de mi vida en la que todo parecía derrumbarse. Mi matrimonio atravesó crisis profundas durante varios años. Aunque se buscaron espacios de ayuda, consejería y restauración, no fue posible sanar la relación y finalmente terminó en divorcio.

Sin embargo, lo más doloroso no fue solamente la ruptura del matrimonio, sino también la separación de mis hijos. Durante mucho tiempo no hubo contacto con ellos, y eso dejó una herida profunda en mi corazón. Sentía que había perdido no solo un hogar, sino también una parte muy importante de mi vida.

Fueron años de tristeza, soledad, reflexión y muchas preguntas delante de Dios. Hubo momentos en los que parecía que aquella etapa había dejado demasiadas cosas rotas. Pero en medio de todo, el Señor continuó obrando, enseñándome a confiar en Su voluntad y a comprender que, aunque yo no podía cambiar el pasado, Él seguía teniendo el control de mi futuro.

Uno de los pasos importantes que Dios utilizó en ese proceso fue AVANCE. A través del discipulado encontré un espacio para estudiar con mayor profundidad la Palabra de Dios, comprender mejor el evangelio y recibir consuelo bíblico en medio de mis circunstancias. Poco a poco, ese conocimiento fue produciendo crecimiento espiritual, convicciones más firmes y un mayor deseo de vivir para la gloria de Dios.

AVANCE no eliminó las dificultades, pero Dios utilizó Su Palabra para cambiar la manera en que las enfrentaba. Lo que comenzó como una oportunidad para aprender y crecer terminó siendo también una preparación para servir. Con el tiempo, el Señor abrió puertas para involucrarme más activamente en la iglesia y servir .

Dios también trajo una nueva etapa a mi vida. Me permitió formar nuevamente un hogar, me concedió una esposa con quien hoy comparto una vida de paz y fe, y después de un proceso en el que anhelábamos tener un hijo, nos permitió recibir la bendición de tenerlo con nosotros.

Aún existen áreas que continúan en proceso de restauración, particularmente en la relación con mis hijos. No todo está completamente resuelto, pero hoy puedo mirar atrás y reconocer que Dios nunca dejó de obrar.

Si algo he aprendido durante este camino es que Dios sigue escribiendo la historia incluso cuando algunos capítulos parecen irreparables. A veces aquello que parecía el final se convierte, por Su gracia, en el inicio de una nueva etapa de crecimiento, restauración y servicio.

Para mí, AVANCE ha sido parte de esa historia: un medio que Dios utilizó para llevarme nuevamente a Su Palabra, fortalecer mi fe y prepararme para servir a otros.

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